“El mundo está sediento de soñadores” Herman Zapp

Lagoa es un pueblecito que reúne todo el movimiento comercial de la isla y que se conecta directamente con el centro de la ciudad de Florianópolis subiendo un super morro desde el cuál se puede observar toda la geografía central de la isla. Precioso si no lo subes en bici claro.
Los primeros días gracias a WS fuimos conociendo el lugar y sus playas de la mano de Thiago, cicloviajero que no dudó en hospedarnos en su casa aún teniéndola saturada de visitas. Ir conociendo a otros cicloviajeros es inspirador, en este caso Thiago, pelirrojo con pecas, más cerca de un estereotipo irlandés que brasileño, había hecho varios viajes en bici sumando más de 5000 km, tenía muchas cosas que contar.

Es curioso como uno ya naturalmente tiene unos pre-conceptos sobre países establecidos, por sistema o por educación, pero el caso es que si alguien te habla de un cubano automáticamente te lo imaginas mulato y que baila bien, si fuese mexicano sería bajito y comería con mucho picante, si en cambio, fuese alemán rápidamente sería alto y rubio y si fuese ruso un alcohólico anónimo adicto al vodka con pocas horas de exposición solar. De esta forma cuando alguien habla de Brasil, nos imaginamos a un mulato cuerpo esbelto pelo afro. Y que lejos de la realidad ¡Que aprendizaje conocer la cantidad de colores y razas que tiene este país! En un país con mas de 200 millones de habitantes, dependiendo de los orígenes de inmigración te puedes encontrar a la más pura raza aria en el sur debido a las comunidades alemanas e italianas que se instalaron en la zona. Con el contraste de la raza más negra-africana en el nordeste descendientes de los esclavos llegados del otro lado del océano. Por el medio, la mezcla de una colonización invasiva, mulatos, trigueños, índios, hace que Brasil sea ahora una comunidad bien diversa y variopinta de la que lamentablemente solo conozcamos los iconos de Rio de Janeiro.

3
Con nuestro nuevo amigo Thiago pasamos fin de año y vivimos un réveillon con muchos nuevos amigos y cariño. Llevábamos días en lo que todo era una avoragine de buen rollo, cosas buenas y sonrisas. Pasadas la medianoche, después de la cuenta atrás, el brindis, los abrazos y buenos deseos, Gonza y yo mantuvimos una conversación parecida a esta.
¿Te das cuenta que estamos en Brasil?
¡Si! pero esto es casi mejor. Estamos festejando año nuevo en Brasil.
Esta nueva vida me encanta
jajaja. A mi también.

Y se nos puso una sonrisa infinita por el resto de la noche ( y prometo que no fue debido a las cervezas)

6

De casa de Thiago pasamos a la casa de Paulo y Mariana ¡sin palabras! La hospitalidad brasileña es infinita. Se convirtieron en un pilar fundamental na lagoa. Ayudándonos a comprender la cultura local, instalándonos, etc… Ellos nos presentaron a Elisa y Renan, otra pareja de cicloviajeros que pedalearon durante 8 meses hasta Ushuaia. Múltiples juntadas, cenas, cervezas, intercambio de experiencias y consejos viajeros hicieron que nos fuéramos inspirando para continuar el viaje.
Alquilamos un casita donde pasar el mes, ahí en lo más alto del morro (Ya no había escusa para no entrenar) que convertimos en nuestra base de operaciones desde la cual sacarle el máximo jugo al mes y a la lagoa.
Enseguida llegó la rutina: levantarse temprano, amasar y hornear empanadas. Al mediodía salir a vender a la playa, si nos iba bien nos quedábamos a disfrutar del mar y el sol, vuelta a casa, comida, siesta, descanso y sobre las 18hs bajábamos a poner nuestra mesa en la feria de artesanías hasta medianoche los días que no llovía. Los días de descanso venían obligados por la climatología ¡Ay las lluvias tropicales!

2

1
Así pasó el mes, con una gran estrategia de marketing, el plan funcionó y pudimos ahorrar lo planeado.
Las semanas fueron pasando mientras conocíamos a gente nueva que se convertirían en amigos, artesanos y malucos, playas y lugares bonitos, probaríamos comidas ricas y aprenderíamos mucho sobre cultura e idiosincrasia brasileña. Disfrutamos de una virada de año diferente, de la visita de amigos, de nuestros primeros carnavales a ritmo de samba, del caldo de cana, el agua de coco, os pasteis de camarão, de mucho sol y playa, de nuevos amigos, de mucho tereré y pão de queijo.
Para cuando saludábamos a la gente local como unos más, supimos que era momento de irnos.

5

Nací en La Coruña – España, tengo 35 años y vivo en movimiento desde 2005. Viajo sola, en pareja, con amigos, en familia… He vivido en tantas casas que ni recuerdo.
Desde diciembre de 2014 recorro Sudamérica en bicicleta.
Te invito a seguir el viaje en instagram y a sumarte al boletín mensual si quieres recibir todas las novedades de esta vida nómada en tu email.