“Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse” Robert L. Stevenson, escritor escocés.

Internet nos ha aportado muchas cosas, tanto buenas como malas. Pero para mí, una de los mejores aportes que me ha dado internet se llama Couchsurfing, una red social de viajeros donde mediante perfiles personales la gente interactua en torno a viajes y todo tipo de temáticas viajeras hasta el punto de alojar y ser alojado en cualquier punto del planeta por algún miembro de la comunidad de forma desinteresada, solo con la gratitud de compartir momentos viajeros. Mi primera experiencia con Couchsurfing (de ahora en más CS) fue en Eslovenia en el 2007.

Por aquel entonces viajaba con una reciente amiga a dedo por los balcanes. La experiencia fue tan increíble que desde ese momento no concibo ningún viaje sin usar esta herramienta, para conocer gente local, sacarme dudas cuando planeo o ayudar a otros viajeros con información sobre los lugares que yo ya conozco. Para este viaje descubrí algo incluso mejor: ¡El CS de los cicloviajeros! Se llama Warmshowers. (De ahora en más WS)

Después de haberme puesto en contacto con varios cicloviajeros de WS para poder visitarlos a nuestra llegada, esa noche que cruzábamos en barca nos esperaba uno de ellos en su casa (a la que, adelanto, nunca llegamos) Nos distaban 32km hasta la casa, y el destino, ese que siempre te vigila de costado y te tiene guardada la sorpresa hasta el último momento hizo que tomasemos la ruta de la derecha en vez de izquierda y que terminásemos en la otra punta sur de la isla.

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¡Noooooooo! Grité yo cuando un niño nos indicaba el camino opuesto y la distancia de unos 34km a mi pregunta ¿Para ir a lagoa? ¿Queda mucho?
Habíamos retrocedido todo el camino como unos peloootudos (lease con tonada cordobesa). Enseguida salió el tipo del quiosco cercano a ver si necesitabamos algo, pasaba la medianoche y viendo la imposibilidad de llegar a la casa prevista esa noche, nuestra inquitud ahora era buscar un lugar para montar la tienda.
Aquí no Pantano do sul não tem campings. Dijo el fulano.
¡Estupendo! dijeron irónicamente mis ojos. Estaba realmente agotada. No tenía fuerzas ni para hacer un km más.
En ese momento creo que al tipo se le encendió una lucecita que dijo: – Aaaaa espera, hay unos locos creo que argentino acá a la vuelta que andan en un autobus…-  no había terminado la frase que Gonza dijo: ¡Joya, ahí vengo!
En 5 minutos estaba de vuelta con una sonrisa de oreja a oreja;
¡Solucionado! Hoy dormimos bajo techo y en colchón.
La felicidad total llegó cuando supimos que además teníamos baño con ducha caliente a disposición. No nos lo podíamos creer. Habíamos pedaleado a lo máximo los últimos 15km, cual burro al que tapan los laterales de los ojos y solo puede ver en línea recta, mojándonos con esa lluvia que parece que no moja pero carallo… con una sola idea en la cabeza: llegar a una casa con ducha donde descansar. Pero todo ese plan imaginario se había derrumbado en 5 segundos y de repente no teníamos a donde ir.

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Viajar te pone al límite en todo momento y es así donde uno va conociéndose más a si mismo. Porque, si nunca te has enfrentado al cambio ¿Cómo sabes realmente si te conoces a ti mismo?
El buen rollo y predisposición de los cuatro locos que nos encontramos esa noche del 30 arriba de ese bus me llevaría tiempo describir. Nuestra ángel de la guarda se había convertido en Lucas, German, Enzo y Vitor. 3 argentinos y un brasileño que vivían su sueño americano arriba de ese bus ahora convertido en casa y desde donde generosamente compartían todo lo que tenían aderezado con un buen rollo extremo. Nos quedaríamos una noche con ellos y el 31 al mediodía nos subíamos de nuevo a la bicicleta para deshacer los 32km erróneos del día anterior para llegar, esta vez con éxito, a la lagoa, pueblo que nos acogería durante el siguiente mes y medio.

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Nací en La Coruña – España, tengo 35 años y vivo en movimiento desde 2005. Viajo sola, en pareja, con amigos, en familia… He vivido en tantas casas que ni recuerdo.
Desde diciembre de 2014 recorro Sudamérica en bicicleta.
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